viernes 27 de noviembre de 2009

Las mujeres como sujetas de derecho a la atención en salud

Yaneth Cerritos
Maestra en Educación en Salud Sexual y Reproductiva
Docente de la Facultad de Medicina de la UES
E-mail: yancer2001@yahoo.com.mx

La Salud sexual, es un proceso continuo de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad; se evidencia en las expresiones libres y responsables de capacidades sexuales que conducen al bienestar personal y social, enriqueciendo la vida individual y social.

Para poder alcanzarla se requiere de un ambiente que reconoce, respeta y ejerce los derechos sexuales, ellos son el derecho a: la libertad sexual, autonomía, integridad y seguridad sexuales del cuerpo; privacidad sexual, equidad sexual, placer sexual, expresión sexual emocional, libre asociación sexual, toma de decisiones reproductivas libres y responsables; información basada en el conocimiento científico; educación sexual integral y el derecho a la atención de la salud sexual, se lee en la página web de la Asociación Mundial de Sexología.

A ese respecto, la Organización Mundial de la Salud, visualiza cuatro elementos relacionados con la atención en salud. Estos son disponibilidad, que consiste en contar con suficientes establecimientos, bienes, servicios públicos y programas de salud.

Accesibilidad (física, económica); Aceptabilidad (con ética médica y servicios culturalmente apropiados, sensibles a los requisitos del género y el ciclo de vida) y Calidad (científica y médica).

En El Salvador, no existen programas específicos que atiendan a personas que consulten por situaciones referidas al vínculo afectivo, placer y erotismo, pues lo que medianamente se atiende es la salud reproductiva.

En seguida se presentan datos estadísticos que evidencian la necesidad conocer y ejercer esos derechos:

Infecciones de trasmisión sexual incluyendo VIH-SIDA
Cada año a nivel mundial, hay más de 130 millones de casos de Infecciones por transmisión sexual. El informe “Cuestiones de Población 2001”, del Fondo de Población de las Naciones Unidad, arroja que un 36.1 millones de personas a nivel mundial viven con el VIH/SIDA.

En El Salvador y de acuerdo al Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, en el 2007, se detectaron cada día de 4 a 5 casos nuevos de VIH en personas de 20 a 25 años y la principal vía de transmisión es sexual. En el 2007 fallecieron 448 personas, lo que justifica en alguna medida el que se aclaren en este documento, cómo ejercer el derecho que pudiese evitar estos datos.

Cáncer de cérvix y de mamas
El Ministerio de Salud Pública reportó que 9 mil 122 mujeres que se hicieron la citología, resultaron positivas con diferentes grados de lesión incluyendo cáncer invasor de cuello uterino.
La Liga Nacional contra el Cáncer en El Salvador sostiene que de 1997 a 2002 murieron 5 mil 834 personas de cáncer en el aparato reproductor, situación que afecta significativamente el estilo de vida y desarrollo integral de las mujeres y que podría evitarse con políticas públicas saludables.

Violencia
En el 2006, el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer atendió a 8 mil 615 personas por violencia, de los cuales 891 fueron por agresiones sexuales. Además, recibieron 4 mil 792 denuncias de violencia intrafamiliar de las cuales un 93.78% fueron de mujeres. La Fiscalía General de la República de El Salvador por su parte, recibió de 2003 a 2007, 3 mil 399 denuncias por acoso sexual hacia las mujeres.
Lo anterior evidencia, que pese a contar con una ley contra la violencia, en el país, la violencia de género persiste. Por ello es necesario, difundir más información relacionada a la prevención de éstos problemas.

Embarazos no deseados:
De 100 salvadoreñas 41 no planeó su primer embarazo; y al concluirlo un 81 por ciento ya no volvió a estudiar. Un 67 por ciento no volvió a trabajar, indicando entre las razones más frecuentes que no tenía con quién dejar a la niña o el niño, aunado a la oposición del cónyuge.

Pero, ¿qué implica ser sujeta de derecho?
El derecho es un conjunto de facultades reconocidas a los individuos por la ley, para realzar determinados actos en satisfacción de sus propios intereses, es un sistema de normas, de reglas de conducta establecidas o sancionadas por el poder estatal, donde la peculiaridad de las normas jurídicas estriba en que su cumplimiento está garantizado por la fuerza coercitiva del estado, ser sujeta de derechos implica además, estar dotada de conciencia y voluntad y obrar activamente.

Lo anterior implica que el Estado debe generar elementos jurídicos que garanticn a las personas vivir y disfrutar la sexualidad sin riesgos, discriminación, coerción y violencia, para que practiquen estilos de vida que potencien su desarrollo biopsicosocial.

El panorama anterior evidencia, en alguna medida, la falta de políticas públicas integrales que permitan a las mujeres estar saludables, que no permiten disfrutar los derechos sexuales referidos con antelación.

Cómo ejercer ese derecho
· Exigir al Estado la construcción y equipamiento de más instituciones que velen por la promoción de la salud sexual, así como de personal especializado que atienda con principios de laicidad y con enfoques de derecho, género y promoción para la salud.
· Denuncia al personal que niegue información y atención en salud sexual.
· Exigir la planificación y ejecución de programas integrales de salud sexual.
· Colocar en la agenda social el desabastecimiento de medicamentos y otros insumos para atender la salud sexual; cobros indebidos o maltratos.
· En cualquiera de las situaciones anteriores acudir a: la Procuraduría de los Derechos Humanos, Fiscalía General de la República y en los casos de acoso sexual u otro tipo de violencia (además de las anteriores) a la Policía Nacional Civil, el ISDEMU, organizaciones de mujeres (ORMUSA, Las DIGNAS, CEMUJER, LAS MELIDAS y otras para buscar asesoramiento y/o acompañamiento)
· En caso de necesitar atención en salud sexual, asistir a las unidades de salud u hospitales del MSPAS.
· Si es estudiante de la UES, puede asistir a Bienestar Universitario, y en caso de acoso sexual o violencia, denunciar en la Defensoría de los Derechos Universitarios.
Para finalizar, la salud sexual es parte integral del ser humano por tanto sin ella difícilmente se alcance el bienestar y desarrollo que se merece.

“La universidad está comprometida con hacer investigación para cambiar las relaciones desiguales entre mujeres y hombres”. Maestra Nidia Umaña.

Por: Roselia Núñez

La Maestra Umaña, es Socióloga, Maestra en Estudios Urbanos y candidata a Doctora en Administración Pública. Trabaja como consultora para el Instituto de Investigación, Capacitación y Desarrollo de la Mujer (IMU) y colabora en el Centro de Estudios de Género de la Universidad de El Salvador como Coordinadora Académica del Curso Superior de Investigación con Enfoque de Género, inaugurado el pasado 9 de octubre.

En el curso participan investigadores e investigadoras de la Universidad de El Salvador, así como profesionales vinculados a la investigación. Entre los objetivos del curso están, contribuir a elevar la calidad de las investigaciones y la planificación del desarrollo que realiza la universidad, así como transformar las inequidades de género al interior de la única casa de estudios pública de El Salvador. Para conocer más sobre éste curso, presentamos a continuación una entrevista realizada a la Maestra Nidia Umaña.

Háblenos de la novedad de este Curso Superior de Investigación con Enfoque de Género.
La novedad es el desarrollo de tres componentes fundamentales como son Métodos, Metodología y Técnicas de manera paralela, no sucesiva. A diferencia de algunos programas de formación, sobre todo de postgrado, que tienen una lógica de módulos, donde la persona se dedica una semana a estudiar sistema político, por ejemplo, posteriormente “se cambia el cassette” y comienza a estudiar partidos políticos.
La propuesta original de estos tres componentes paralelos, vino del objetivo de ofrecer a las personas participantes conocimientos, habilidades y valores, como los tres componentes que todo proceso educativo debe tener. Por eso el curso combina Métodos como conocimientos, Metodología, a medio camino entre conocimientos y habilidades y técnicas, y Técnicas como habilidades específicas.
También incluye actividades lúdicas más vivenciales para introducir poco a poco ciertos conceptos claves del enfoque de género que tengan que ver con la parte de valores.
Inicialmente la propuesta nos pareció arriesgada por ser la primera edición de curso, pero al ver la experiencia de la primera sesión me pareció más que acertada porque con ese desarrollo paralelo, simultáneo, hay más probabilidades de responder a las expectativas de la gente, de contar con herramientas concretas y de resolver las dudas que enfrentan a la hora de investigar.
Esto porque en su mayoría se trata de personas Docentes-Investigadoras de la UES. Es decir que ya
son personas investigadoras. No les estas enseñando a investigar. Algunas de ellas son asesoras de tesis, tienen varias investigaciones en marcha y quieren tener ya herramientas de cómo hacerla.
De ahí que nos parece más factible tener los tres componentes en paralelo para ir desarrollando métodos, que es una discusión “más teórica”, de teoría del conocimiento, filosofía de la ciencia, epistemología e historia de la ciencia, rescatando sobre todo el aporte que las mujeres han hecho desde el feminismo a la crítica de la ciencia, combinando esta discusión teórica con una parte más metodológica y de técnicas.
Consideramos importante incluir esta discusión sobre métodos, como punto de partida, porque no se ha hecho en el país, o, en el mejor de los casos, no la hemos hecho entre investigadoras con suficiente profundidad. Por eso las críticas y autocríticas sobre el trabajo de investigación que se ha hecho bajo las etiquetas de Estudios de la Mujer, Estudios de las Mujeres o Estudios de Género.

Y ¿por qué no ha habido discusión al respecto?
La Doctora Eli Bartra de la Universidad Autónoma Metropolitana de Xochimilco, México, (quien participó en el Foro Internacional ¿Feminismos, géneros y masculinidades en las Ciencias Sociales?, desarrollado del 13 al 15 de octubre por el Instituto de Estudios, Históricos, Antropológicos y Arqueológicos de la UES), en su ponencia, nos planteó dos retos fundamentales para la investigación desde el feminismo o desde un enfoque de género, como el título de nuestro Curso Superior de Investigación. Los retos son la producción de teoría propia, es decir, conocer y reelaborar las propuestas de métodos feministas elaboradas en otros contextos, para tener una voz propia como salvadoreñas y el recambio generacional.
Entonces, es a construir ese componente de métodos a lo que estamos invitadas e invitados las mujeres y los hombres que participamos en el Curso Superior de Investigación. Esto está aclarado en la presentación del curso diciendo que la parte de métodos es una parte no acabada, lo que hay aquí son una serie de “piezas” de “un modelo para armar”.
En ese sentido, les invitamos a participar en esta construcción, ya que necesitamos producir teoría, conceptos, abstracciones. No se trata de ir a la realidad con la teoría que otras y otros construyeron para otros contextos y medio hacerle ajustes, sino de establecer un diálogo a dos niveles, dialogar con lo que otras mujeres han escrito y dialogar con la realidad para encontrar nuestra propia voz.

Bueno, con lo que nos está explicando sabemos ahora que el curso consta de tres componentes, ya nos explicó lo de métodos, háblenos de los otros dos componentes
Otro de los componentes es Metodología, que se trata efectivamente del camino, de los pasos y del cómo hacer investigación con enfoque de género. Luego está el tercer componente fuerte que son las Técnicas, que son ya herramientas concretas de cómo operacionalizar el enfoque de género a investigaciones particulares. Si el reto en el caso de los Métodos es que no tenemos una propuesta acabada, sino los “ingredientes” de una “receta” que entre todas y todos debemos reelaborar, en el caso de Técnicas, el gran reto es ofrecer una gama lo más amplia posible de técnicas con enfoque de género desarrolladas por diferentes disciplinas, ya que en el curso tenemos, por ejemplo, personas provenientes de Educación, Relaciones Internacionales, Periodismo, Ingeniería Agronómica, Sociología, Derecho y Ciencias de la Salud, entre otras carreras.

¿Cómo no confundir la simple recopilación de datos con la investigación?
La recopilación de información primaria y secundaria es parte de la investigación empírica o aplicada, para luego transformarla en datos que resulten significativos. Sin embargo, no se agota en la recopilación y el ordenamiento de dicha información. Es importante destinar tiempo, energía vital, recursos humanos y presupuesto, no sólo a su análisis, sino también a su divulgación para que los resultados de la investigación sirvan a la incidencia política y a la formulación de políticas públicas. Por eso creo que es importante tener una formación más sólida como investigadora. Se necesita tener una formación de métodos sólida y contar con un marco teórico propio.

¿Cuánto va a durar el curso?
El Curso dura cinco meses, inició el 9 de septiembre de éste año y se espera que concluya el 27 de marzo de 2010. Tiene cinco módulos y los temas son “Androcentrismo en la Ciencia como realidad socialmente construida”, “Crítica al conocimiento científico desde los Feminismos”, “Métodos inductivo y deductivo”, “Crítica al Empirismo desde el Feminismo” –tanto Anti-Empirista, como Post-Empirista-- y “Aportes y retos desde el Movimiento de Mujeres y Feminista a la investigación”.

¿Quiénes han hecho la convocatoria del curso?
Fue realizada por el Centro de Estudios de Género de la Universidad de El Salvador, junto con el Instituto de Investigación, Capacitación y Desarrollo de la Mujer (IMU) y está siendo financiado con fondos de Diaconía y el Fondo de Población de las Naciones Unidas. Agregar también que hay interés del Fondo de Población y otras agencias del Sistema de Naciones Unidas en el país de que el curso se convierta en un curso permanente en la Universidad. Incluso se habla de un programa de formación de mujeres investigadoras jóvenes.

¿Cuál es el compromiso de cada una de las personas que participan en el curso?
La parte de Metodología será desarrollada por Candelaria Navas, aprovechando su larga experiencia como investigadora y va a ser complementada con la participación de Nancy Orellana, atendiendo el Seminario de Investigación. Esto porque cada una de las personas que se inscribieron tienen como compromiso formular un proyecto de investigación con enfoque de género para ser desarrollado en 2010.
Para ello van a tener una especie de tutoría en el de Seminario de Investigación, donde van a ir aplicando los conocimientos. Así, poco a poco, irá disminuyendo lo que una de las mujeres participantes expresaba, diciendo “estamos muy ansiosas”.
Entre líneas yo interpreto que era como decir, “usted está aquí hablando de Epistemología y yo a lo que vengo es a que me diga cómo hay que hacer investigación con enfoque de género, no solamente a que le haga propaganda a los métodos feministas o a que hagamos un ejercicio autocrítico de los rasgos de sexismo en la academia –con el androcentrismo, como caso más frecuente, y la misoginia, como una de las formas extremas de androcentrismo.
Entonces, si bien el objetivo del curso es “crear un espacio académico permanente para especializar y actualizar a investigadoras e investigadores en las nuevas propuesta para la investigación científica desde un enfoque de género, en el fondo también está la apuesta académica y política del Centro de Estudios de Género de contar con personas referentes en cada una de las Facultades, para fortalecer la investigación con enfoque de género en la Universidad de El Salvador en el futuro. Entonces lo que se busca es desarrollar capacidades.
Por esta razón el curso también resulta una propuesta novedosa, pues se orienta hacia adentro de la universidad, para desarrollar capacidad interna entre sus profesoras y profesores, entre sus investigadoras e investigadores.
El Centro ya no sólo ofrece Diplomados en coordinación con organizaciones de mujeres que son dirigidos hacia un público mayoritariamente externo, donde la Universidad de El Salvador pareciera que sólo aporta el respaldo académico y facilita la infraestructura. Así llegamos al segundo reto del relevo generacional en la investigación, que la Doctora Eli Bartra planteó. La apuesta es que estas investigadoras e investigadoras no sólo conformarán equipos de investigación en los que participarán mujeres y hombres estudiantes como investigadores jóvenes y asesorarán tesis de grado y post-grado con enfoque de género, sino que se convertirán en roles modélicos para motivar a mujeres jóvenes a dedicarse a la investigación con enfoque de género.

Y ¿por qué desde la Universidad de El Salvador?
Simplemente porque es la única Universidad que tiene un Centro de Estudios de Género, con lo que, como bien señala Candelaria Navas, la Universidad de El Salvador logró ponerse al día con el resto de universidades latinoamericanas, pues hasta 2004 era la única que no tenía un Centro de Estudios de Género.
Entonces la UES presenta esa oportunidad, tiene un Centro de Estudios de Género que ha acumulado tradición en términos de formación y de comunicaciones, pero que ahora quiere dar el paso, de una manera más sistemática, a la investigación y la transversalidad del enfoque de género en todo el quehacer universitario, al conformar equipos transdisciplinarios que no sólo reúnan a personas de diferentes disciplinas (multidisciplinario) que manejen un lenguaje común (interdisciplinario), sino que contribuyan a borrar las fronteras entre las disciplinas a la hora de abordar problemas complejos como las relaciones de poder entre los géneros en diferentes ámbitos de la vida del país.
Además, porque tiene la ventaja de ser una Universidad Pública financiada con los impuestos de las mujeres y los hombres ciudadanos de éste país, que forma mujeres y hombres profesionales con una proyección social clara sobre el desarrollo y el cambio. Entonces me parece que esos fueron algunos de los criterios que estas instituciones tomaron en cuenta a la hora de dar el financiamiento necesario.

Acá se han inscrito mujeres y hombres
Si, y algunos hombres que estuvieron sorprendidos de haber sido admitidos. Algunos se acercaron a decirlo. La Doctora Eli Bartra fue muy clara al decir “somos universidad, estamos en un espacio universitario de mujeres y hombres” para la docencia, la investigación y la proyección social, no somos el movimiento feminista autónomo como un espacio exclusivo para las mujeres. Sobre todo porque la universidad pública, financiada con fondos públicos de mujeres y hombres, está comprometida por cambiar una sociedad formada por mujeres y hombres. Entonces la universidad es ese espacio de discusión académica entre mujeres y hombres. Y como dijo la Doctora Eli Bartra en el foro “que bueno que hay hombres, que bueno que son varios y que lástima que no hay más”. Yo creo que lo mismo podemos decir nosotras con este curso que bueno que hubo hombres que se inscribieron, que lástima que no son más.

La violencia económica hacia las mujeres es una realidad

Ésta fotografía de Germán Hernández y José Cabezas forma parte de la Investigación "La violencia económica hacia las mujeres en El Salvador": aproximaciones a un problema invisibilizado, realizada por dos Cooperantes de Progressio: Gloria María Araque y Adriana Ospina Vélez.

Texto.
Roselia Núñez

Si bien existen diferentes for­mas de agresión contra las mujeres como física, psicoló­gica, emocional y sexual, existe un tipo de violencia que no se nombra, como es la violencia económica.
La violencia económica es defini­da como “todo acto de fuerza o de poder ejercido contra las mujeres y que vulnera sus derechos económi­cos”, eje central de la investigación “Politizando la pobreza”, realizado en el Instituto de Investigación, Ca­pacitación y Desarrollo de la mujer (IMU).
¿Y por qué es importante hablar de violencia económica?. Porque ésta va limitando a las mujeres en el ejercicio de su ciudadanía y sus dere­chos, ya que muchas mujeres dejan de asistir a la escuela o de buscar trabajo porque no hay quien cuide a las personas enfermas, a las niñas y niños. Al final esas mujeres van sintiéndose frustradas porque no tuvieron las oportunidades que si tuvieron otras personas.
La investigación publicada en sep­tiembre de 2007 tiene como objeti­vo, reconocer y nombrar la violen­cia económica, así como evidenciar éste problema y aportar argumen­tos para posicionar éste tema en la agenda pública del país.
Con ésta apuesta al escenario na­cional, lo que el personal del IMU busca en términos generales es el reconocimiento de otro concepto de riqueza y trabajo, encaminado a la construcción de una nueva eco­nomía.
Una Economía Solidaria del Cui­dado que consiste en construir aspectos de confianza, solidari­dad y lazos sociales, sumado a otras relaciones entre hombres y mujeres más equitativas, que implique den­tro de la familia, la negociación de tareas entre hijos e hijas, madres, padres, esposas y esposos y socie­dad en general.
Algo a tomar en cuenta es que si se quiere lograr una verdadera trans­formación a nivel social, es impor­tante incluir a hombres y mujeres, ya que “las realidades se cambian a partir de transformaciones en las subjetividades y la forma en cómo se construye a niñas y niños y la forma en cómo cada una de noso­tras y nosotros nos construimos so­cialmente”.

Hacia la construcción de una Economía Solidaria del Cuidado
Regionalmente y sobre el tema “Economía Solidaria del Cuida­do”, trabajan algunos organismos de mujeres y redes de economía social. En El Salvador el impulsor del tema es el Instituto de la Mujer (IMU), con el apoyo de la ONG Progressio, con el objetivo de construir una economía más equitativa y justa para toda la población.
Partiendo de un análisis feminista, lo que prevalece ahora en la economía dominante es un sistema capitalista, donde la acumulación del capital es el valor máximo de cómo se organiza lo social y lo económico, explica la canadiense Alison Teresa Burns, especialista en género y economía, quien concedió una entrevista a esta revista el año pasado.
Para el movimiento de mujeres, la economía patriarcal capitalista neoliberal es violenta, ya que convierte el cuerpo y la sexualidad de las mujeres en medios de producción que tienen que ser dominados y controlados (maternidad obligatoria, trabajo reproductivo impuesto en el hogar, tráfico sexual de mujeres y niñas, etc.).
Es violenta también, porque produce desigualdad y exclusión a través del empobrecimiento de unos y el enriquecimiento de otros, impone una lógica de acumulación de capital por encima de la reproducción social (la vida misma), acabando con la vida ecológica y humana, negando y violentando los derechos económicos, sociales, culturales, políticos, ambientales y el derecho más básico a una vida digna, considera Alison.
A partir de esta situación es que surge la necesidad por parte del movimiento de mujeres a nivel latinoamericano, de promover y construir una alternativa a la economía neoliberal, que sea “más solidaria, equitativa y justa, tomando en cuenta los cuidados de las personas y de la tierra”.

¿Por qué hablar de una Economía Solidaria del Cuidado?
Cuando las feministas hablan de Economía Solidaria del Cuidado, se refieren a una economía solidaria de la reproducción ampliada de la vida y es que en la actualidad, solo tiene valor mercantil lo productivo, invisibilizando y devaluando lo reproductivo, es decir la vida y los cuidados que las mujeres otorgan en los hogares.
En el informe del Programa de las Naciones Unidas (PNUD), sobre Desarrollo Humano en El Salvador 2007-2008, se visibiliza el trabajo de la reproducción social. La reproducción social entre otras cosas, incluye cómo la comida y la vivienda se hacen disponibles para el consumo inmediato; cómo se realiza el cuidado y la socialización de la niñez; cómo se organiza la provisión de los cuidados para la vejez y la enfermedad; cómo se organizan las relaciones humanas entorno al medio ambiente y cómo se organiza socialmente la sexualidad.
Sin embargo y según el informe del PNUD, mientras las mujeres siguen siendo las principales responsables de lo reproductivo, el mercado laboral continúa relegándolas a ocupaciones consideradas “femeninas”, con menor remuneración o realizadas bajo la condición de trabajadora familiar no remunerada y es que históricamente, el trabajo reproductivo ha sido visto como un “bien gratuito” y “natural”.
En el mismo se lee, que la economía del cuidado se refiere a espacios de bienes, servicios, actividades, relaciones y valores asociados con las necesidades básicas para la existencia y reproducción de las personas. Se trata de un proceso material y moral relacionado con la reproducción social, que requiere de trabajo y amor.
Dicho informe sostiene además, que “forman parte de la economía del cuidado las actividades desarrolladas por y para los miembros del hogar. Muchas personas podrían proveerse por sus propios medios de los servicios del cuidado, pero los obtienen de otros por razones sociales, culturales y hasta económicas.
Algunas personas por el contrario, no pueden proveerse autónomamente de los servicios del cuidado por ser demasiado jóvenes, demasiado mayores, por estar enfermos o discapacitados”. De acuerdo a Alison “los mercados laborales no visibilizan que el trabajo del cuidado en el hogar realizado por mujeres, es lo que prepara diariamente a la fuerza de trabajo para su inserción en el mercado patriarcal-capitalista.
Esta invisibilización de los cuidados en la esfera doméstica, permite y acelera los procesos de enriquecimiento de los dueños de las empresas... y el empobrecimiento de las mujeres”. En ese sentido, como IMU y a través de las investigaciones que estamos haciendo dice la investigadora colombiana Gloria María Araque, “queremos posicionar una práctica de economía solidaria que reconozca que el trabajo del cuidado es necesario para que otras personas se sostengan”. Araque explica que cuando hablamos del cuidado, “no solo nos referimos a la alimentación, sino también al afecto que las madres dan a los hijos, lo cual es importante para el equilibrio emocional de las personas” y la ciudadanía en general.
Al generar una ciudadanía más plena de toda la población, enriquecemos al tejido social, tenemos menos gente saliendo del país y también, más jóvenes que no se meten en las maras agrega Alison, quien sonríe al decirle que esto parece una utopía, a la cual contesta “si parece una utopía, pero a la vez, es una construcción que se está realizando”.

Aportes teóricos
La economía solidaria del cuidado, cuenta con aportes teóricos de la economía solidaria (sin enfoque de género) y de la ética y economía de cuidados. En términos generales se puede mencionar que la economía solidaria del cuidado parte de una visión feminista.
En cambio, las concepciones de la economía solidaria son patriarcales y aunque buscan ser una alternativa al sistema dominante, no son una opción para toda la población, ya que continúan sosteniéndose sobre la base del capitalismo neoliberal: el patriarcado, que funciona bajo la lógica de la acumulación de capital como propósito máximo y único.
Alison quien hizo una investigación, la cual escribió en el libro “Politizando la pobreza: hacia una Economía Solidaria del Cuidado”, partiendo de las experiencias cotidianas del Bajo Lempa, explica en el libro que este concepto surge debido a “la agravación del empobrecimiento y la crisis social provocada por la globalización de la economía patriarcal capitalista neoliberal de las últimas décadas”.
Históricamente, las mujeres pobres se han organizado en los márgenes de la socioeconomía, movilizándose en acciones colectivas para buscar respuestas a sus problemas cotidianos y en ese sentido “para hacer frente a sus múltiples labores domésticas y agrícolas (del cuidado), así como a sus obligaciones rituales y religiosas, las mujeres no han tenido más remedio que organizarse” solidariamente, expone Alinson.
Para ambas investigadoras, así como está planteado lo económico en El Salvador, “se evidencia un divorcio entre lo social y lo económico, ya que lo económico está planteado para favorecer unos sectores y en la medida que estos sectores se favorecen más, hay un gran sector de la población salvadoreña que se ve más y más desfavorecidas”.

Cómo construir una Economía Solidaria del Cuidado?
Los análisis feministas de economía política, concuerdan en que la economía dominante “no está hecha en piedra y que otra forma de organizar la socioeconomía es posible”. Para construir una economía solidaria del cuidado, “es urgente sensibilizar a la población”, lo cual es dice Alison, porque implica una transformación de los valores individuales enseñados por el sistema económico actual.Alison dice que para construir este concepto, es necesario trabajar los valores en las distintas esferas del país. Hay que trabajar además, “porque exista un Estado solidario, que apoye con sus políticas y programas el cuidado de la vida con guarderías nacionales subsidiadas”, a través de las cuales el Estado estaría garantizando
el derecho a la reproducción social de las personas, el cual ya no recaería en el trabajo no remunerado de las mujeres en el hogar.

Ejemplos de un Estado Solidario
Algunos ejemplos de un Estado solidario son aquellos que incluyen políticas y programas con equidad de género, incluyendo vivienda pública (subsidiada). Un sistema nacional de salud (incluyendo salud sexual y reproductiva), sistema nacional educativo (no-sexista), sistema nacional de cuidados para adultos mayores, fondo para fomentar empresas solidarias, créditos con tasa de interés subsidiado y políticas de comercialización justa.
Un Estado solidario debe incluir además, una reforma agraria con perspectiva de género, políticas de seguridad alimentaria, una política nacional de empleo digno, un marco jurídico laboral justo y equitativo (monitorearlo y hacerlo cumplir), infraestructura productiva (terreno en comodato, puesto de mercado, etc.), así como, a través de centros de formación para mujeres (carpintera, plomera, electricista, etc. – trabajos no tradicionales para romper con la división genérica del trabajo).Otra forma es a través de la reevaluación de la visión patriarcal que tiene la economía, ya que si eso no cambia, no van a cambiar las prácticas y muchas veces, aunque éstas sean solidarias y estén ligadas al desarrollo local, no cuentan en la práctica con el concepto solidaridad.
Para que haya una construcción de la economía solidaria con equidad en el acceso a los recursos
y la distribución del trabajo, es necesario además, que haya una transformación de visiones, creencias y valores, los cuales tienen raíces culturales.
De acuerdo a Araque, el problema en sí, es cómo es que construimos las ideas y en cierta medida dice, las mimas mujeres contribuimos a que eso sea así, ya que muchas veces son las mismas mujeres las que no se atreven a involucrarse en trabajos que culturalmente han sido construidos para los hombres.“Ahí es donde surge la necesidad de trabajar con las mujeres para que revalúen su visión, ya que si las mujeres no entienden eso, difícilmente se van a comenzar a ver cambios en las prácticas no solo económicas, sino también políticas, sociales y culturales.

jueves 26 de noviembre de 2009

Las Mélidas trasladan psicodramas a la UES

“Con estos procesos se busca que entremos simples y sencillas mujeres que tenemos ganas de trabajar nuestros nudos y caminar”. Delia Cornejo, Directora en Técnicas de Psicodramas de Las Mélidas.


Texto y fotografía: Roselia Núñez

El psicodrama es un método para sondear en el fondo, la verdad del alma a través de la acción. Es además, un método de psicología y acción que de alguna manera pone en función los sentimientos y todo el cuerpo, en síntesis, explica Delia Cornejo, Directora en Técnicas de Psicodramas de Las Mélidas, es un proceso terapéutico de autoayuda.

En el país, La organización Movimiento de Mujeres Mélidas Anaya Montes, conocida como Las Mélidas son las únicas que manejan ésta técnica, la cual es muy diferente a la enseñada en la academia, donde el profesional recibe a las y los pacientes con la limitante que “yo soy la sicóloga, a mi no me pasa nada, así es que cuéntame qué problemas tienes”, lo cual a juicio de Cornejo crea una barrera entre profesional y paciente.

Otras diferencias son, que en una sesión pueden ser atendidas 20 personas como máximo, que cada una de las personas que forman parte de los procesos lo hace a partir de una decisión personal y que además, se establece una regla entre iguales, tanto entre facilitadoras y participantes, así como entre participantes y participantes, con lo cual se busca erradicar las jerarquías y los miedos a expresar “lo que me duele y ha dolido por años”.

De acuerdo a Cornejo, la formación psicodramática dentro de Las Mélidas inicio en 1996 como un proceso de transformación individual y colectiva entre mujeres que anduvieron en el conflicto armado y que se dieron la oportunidad de “repasar y triturar sus problemas y obtener mejores respuestas, enfrentando lo cotidiano, como la violencia, abandono, culpas y traumas de guerra”.

Lo anterior fue posible, a través de los psicodramas con características psicoterapéuticas, dirigidos por Ursula Hauser, de nacionalidad suiza, radicada en Costa Rica. Del proceso que duró dos años, se graduaron entre 12 a 15 mujeres y el grupo fue denominado “Brilla el sol después de la tormenta”.

Posterior a ello, vino la especialización de algunas de las mujeres participantes, quienes ahora se encargan de manejar los diferentes grupos de mujeres. Cada grupo es atendido por tres personas como mínimo, lo cual les permite manejar mejor las emociones de cada una de las personas participantes.

Hasta la fecha, ésta organización ha brindado atención a 60 grupos, lo cual comprende un número de 800 a 1000 mujeres del país. A partir de la experiencia de “Las Mélidas” y el interés al interior del Centro de Estudios de Género en que estos procesos lleguen a las mujeres de la Universidad de El Salvador, se abrió a partir de junio de 2009, el primer grupo de desarrollo personal, usando la técnica del psicodrama.

El mismo está dirigido a mujeres administrativas, docentes y estudiantes de la UES. Es así como en la actualidad se encuentran participando cerca de quince mujeres interesadas en crear una nueva relación entre mujeres.

De acuerdo a Marlene Lozano Martínez, Directora del Centro de Estudios de Género, el interés en trasladar estos procesos a las mujeres de la Universidad, surge a partir de la búsqueda por construir nuevas relaciones entre mujeres “que nos muestran que aunque difícil y en tensiones heredadas del sistema podemos cambiar centímetros vitales de la cultura”.

Pero, qué son realmente los Psicodramas
Al preguntarle a muchas mujeres de la comunidad universitaria si querían formar parte de este proceso, muchas de ellas respondieron con otra pregunta, ¿qué son los psicodramas y en qué me podrán ayudar, porque dicen que ahí se va a llorar y yo no quiero eso?.

La respuesta fue, es un espacio donde habrá solo mujeres con ganas de descubrir qué les duele, qué les pone triste y qué les hace ser como son y si usted no quiere llorar no lo va a hacer, si quiere reír lo puede hacer.

Ante eso, la respuesta de muchas de ellas fue, “bueno está bien anóteme, a ver qué pasa”. Al final de todas las dudas y miedos a formar parte de los psicodramas, muchas se han mantenido hasta la fecha de hoy.

Pero en sí ¿qué son los psicodramas?. Son un espacio donde se busca crear una nueva relación entre mujeres, a través de la búsqueda “del pasado, para corregir el presente y el futuro, porque de lo contrario siempre vamos a arrastras lo que nos afecta desde la infancia, la juventud y la adultez misma, etc.”.

Durante el proceso se utilizan las técnicas psicodramáticas partiendo de tres momentos (calentamiento, catarsis y compartir). Durante las sesiones se establecen algunas normas de convivencia para cumplir el lema “lo que aquí se habla, aquí se queda”.

En las sesiones del psicodrama “se aborda lo personal y lo social, así como lo público y privado, asomándonos a la esperanza y a la felicidad y en esa búsqueda vamos juntas, con las manos fuertemente unidas, llevando consigo el lema “una para todas y todas para una”.

“El psicodrama me salvó la vida”
“En mi caso (cuenta Delia Cornejo), con los psicodramas descubrí, por qué le tenía tanto miedo a la soledad y por qué me sentía culpable de la guerra. La parte más difícil fue descubrir que tenía dos hijos y que no los conocía y que el cerebro los había desmontado y que fue todo ese sentimiento de culpa el que me hiso perder la consciencia como una forma de evitar el sufrimiento.

Antes a este proceso, “yo no podía hablar del tema, si me preguntaban por mis hijos y lo negaba, pero posteriormente me derrumbaba”. Una forma de evadir la realidad era a través del trabajo, ya que trabajaba de día y de noche, los fines de semana, etc.

De ahí, “que considero a los psicodramas fundamentales para descubrirme y sobre todo para perdonarme, porque yo no tuve la culpa de la guerra, ni de haber perdido a mis hijos, pero fue a partir de ahí que entendí que no tenía porque estar torturándome y auto-castigándome”.

“Ahora, trabajo pero me doy mi tiempo y pienso en lo que pasó, disfruto lo que estoy viviendo pero de una manera responsable, no escondiéndome, porque esa es una de las mejores formas de ser sincera con migo misma y felices, ya que a este mundo no hemos venido a ser sufrir”.

En ese sentido, aclaro que no soy psicóloga, pero que manejo esta técnica que me salvó la vida y pongo a disposición de muchas otras mujeres que quieran formar parte de los grupos de psicodrama de las Mélidas, impartido ahora también a mujeres de la Universidad de El Salvador.

viernes 20 de noviembre de 2009

Firma de convenio, reafirma acciones a favor de la erradicación de las inequidades de género en la Universidad de El Salvador

Por: Roselia Núñez

“La UES y las MÉLIDAS, declaran su plena voluntad de intervenir en forma conjunta en acciones de solidaridad, cooperación, participación y asistencia, para incorporar el enfoque de género en el quehacer y estudios de la Comunidad Universitaria en especial y en general a todo el país”.

Lo anterior, corresponde al convenio de colaboración entre la Universidad de El salvador y el Movimiento de Mujeres Mélidas Anaya Montes, firmado por el Rector de la Universidad de El Salvador, Rufino Quezada y Sandra Edibel Guevara, Directora Ejecutiva de las Mélidas, el pasado 17 de noviembre del presente año.

Para la Licenciada Sandra Guevara, la firma de este convenio tiene “el propósito de establecer una relación de cooperación y coordinación con la Universidad de El Salvador, a través del Centro de Estudios de Género, quien será la unidad ejecutora de este convenio”.

Con el mismo, ambas instituciones podrán establecer una alianza de trabajo que permita a Las Mélidas, apoyar acciones y procesos a favor de las mujeres universitarias, encaminadas a lograr la superación de toda la discriminación por razón de género en todas las funciones que se realizan en la Universidad.

Durante la firma del convenio, el Ingeniero Quezada reafirmó su compromiso en cuanto a erradicar las desigualdades de género y el abuso del poder por parte de algunos docentes, que a cambio de notas piden “favores sexuales a estudiantes, muestra de ello es que hemos sancionado y destituido docentes acosadores”, dijo.

En ese sentido, esta firma “nos llena de satisfacción principalmente porque dentro de nuestro proyecto de trabajo existe la necesidad de que la Universidad se acerque cada día más a la sociedad civil de nuestro país”, agregó el Rector de la UES.

Previo a la firma del convenio
Para concretizar la firma de convenio, ambas instituciones debieron esperar un año, cuatro meses, ya que debía en primera instancia ser aprobado por las y los miembros del Consejo Superior Universitario y posteriormente ratificado por las y los representantes ante la Asamblea General Universitaria.

Durante la firma del convenio, la Licenciada Marlene Lozano Martínez, Directora del CEG-UES recordó que previo a la firma de éste documento compromiso, el Centro de Estudios de Género y Las Mélidas han estado trabajando en una serie de actividades, como es el Curso Teoría de Género en cual participan mujeres y hombres de los sectores docente, administrativo y estudiantil de la Universidad de El Salvador.

Con el apoyo de Las Mélidas, el Centro de Estudios de Género desarrolló entre julio y agosto del año pasado, un proceso de consulta de la Política de Equidad de Género de la institución, con miras a la elaboración del Plan de Acción de esta unidad.

En marzo del este año, Las Mélidas también apoyaron del trabajo del CEG-UES, para conmemorar el 8 de marzo, Día internacional de la Mujer, mes en el cual se desarrollaron diversas actividades en el campus central, así como en las multidisciplinarias de San Miguel, San Vicente y Santa Ana.